Crecer también implica saber parar: el arte de celebrar y reconocer en la empresa
Una reflexión sobre la importancia de pausar, celebrar logros y reconocer el esfuerzo del equipo. Descubre tres prácticas clave que todo líder debe mantener presente para construir una empresa con propósito.
2 min de lectura

Una de las cosas más importantes de construir una empresa, es también una de las más olvidadas.
He aprendido con el tiempo que las tareas diarias y la presión del día a día muchas veces evitan que podamos ver algunas de las cosas que más importan a la hora de hacer crecer una empresa.
Porque muchas veces estamos tan concentrados en llegar a la siguiente meta que dejamos para después algo igual de importante: frenar a mirar lo que logramos.
Crecer también implica saber parar.
Mirar lo que conseguimos, reconocer el esfuerzo que hubo detrás y darles un lugar a las personas que lo hicieron posible.
Porque detrás de cada resultado que aparece en una presentación, hay un equipo que puso tiempo, energía, ideas y mucho más de lo que termina mostrando un número.
Y creo que, como líderes, también nos toca hacer visible esa parte.
Porque el resultado muestra lo que conseguimos.
Pero cómo llegamos hasta ahí y quiénes hicieron posible que sucediera también merecen ser reconocidos.
Por eso, si lideras un equipo, quiero compartirte tres cosas que mantengo presentes cada día, y que, sin lugar a dudas, son una gran parte de poder seguir creciendo:
→ Celebra los logros con la misma intención con la que los planeas.
Pasamos semanas pensando en una meta, trabajando para alcanzarla y resolviendo todo lo que aparece en el camino.
Y cuando finalmente llega, vale la pena hacer una pausa y darle a ese momento la importancia que merece.
→ Reconoce el esfuerzo de las personas, además del resultado.
Hay cosas que nunca aparecen en una métrica: una idea que destrabó algo, un problema que alguien resolvió sin que nadie se lo pidiera, una conversación que llegó justo cuando hacía falta.
Hacer un espacio para reconocerlas es también darle lugar a la persona que lo hizo posible, y mostrarle que lo que hizo no pasó desapercibido.
→ Crea momentos que el equipo recuerde.
No tienen que ser grandes ni especiales en sí mismos. Puede ser algo simple, pero pensado para las personas que están ahí.
Porque cuando hacemos espacio para compartir lo que acabamos de conseguir, también estamos construyendo una historia que el equipo puede sentir como propia.
Y quizás eso es lo que más fácilmente se nos olvida.
Una meta llega, se cumple y enseguida aparece otra.
Pero las personas que estuvieron ahí, los momentos que compartimos juntos, los desafíos que afrontamos y la forma en que elegimos reconocerlo pueden acompañarnos durante mucho más tiempo.
Y para mí, eso también es construir una empresa.
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