Bienestar y productividad

Cuando la productividad se convierte en una debilidad

Durante años, hasta descansar me hacía sentir culpable. Descubrí que convertir la capacidad de aguantar en una fortaleza constante termina siendo una debilidad. Aquí comparto cómo aprendí a hacer espacio para el descanso sin culpa.

2 min de lectura

Paulina SánchezFounder & CEO at RealUp
Cuando la productividad se convierte en una debilidad

Tengo que hacerles una confesión de la que no me siento orgullosa:

Durante mucho tiempo, hasta descansar me hacía sentir culpable. Tenía un rato libre y enseguida pensaba en todo lo que estaba perdiendo por no estar haciendo algo "productivo".

Leer algo para el trabajo.

Responder un mensaje.

Avanzar con algo pendiente.

Planificar la semana.

Siempre había algo más que podía hacer.

Y aunque estuviera cansada, seguía. Porque había convertido mi capacidad para aguantar en una de mis mayores fortalezas.

Pero el problema se vuelve muy claro cuando no dejas de exigirte en ningún momento. Y es cuando esa fortaleza se vuelve una debilidad.

Porque es posible aguantar un ritmo intenso durante un tiempo. El problema es cuando ese ritmo deja de ser la excepción y se convierte en tu forma de vivir.

Con el tiempo entendí que cómo me siento modifica cómo acciono:

Cuando estoy estresada, tomo peores decisiones.

Tengo menos paciencia.

Me cuesta más concentrarme.

Y termino exigiéndome más de lo necesario.

Fue ahí cuando entendí que algo debía cambiar. Y comencé a hacer algo que antes me costaba muchísimo:

Hacer espacio para cosas que no tenían un resultado inmediato.

Volví al coaching, al ejercicio, a la meditación y a la lectura.

También volví a pintar y colorear, simplemente porque me gusta.

No porque me sobra tiempo. Porque entendí que es mi forma de recuperar energía para poder seguir haciendo bien mi trabajo.

Y si estás pasando por algo parecido, hay cuatro cosas que a mí me ayudaron especialmente:

→ Agenda el descanso con la misma importancia que una reunión. Si esperas a tener tiempo libre, siempre aparecerá algo más urgente.

→ Haz espacio para lo que te hace bien, aunque no puedas justificarlo con resultados. No todo tiene que tener una utilidad inmediata para ser valioso.

→ Encuentra algo creativo que no tenga ningún objetivo de productividad. Para mí fue pintar y colorear. No tenía que mejorar en eso, ni convertirlo en nada. El objetivo es simplemente disfrutarlo.

→ Piensa el descanso como una inversión en tu rendimiento. Cuando descansas mejor, también decides mejor, tienes más energía y trabajas con más claridad.

Todavía estoy aprendiendo a hacer estas cosas sin sentir culpa.

Pero ya no veo cuidar mi energía como algo separado de mi trabajo, sino como una de las partes más importantes para seguir creciendo.


Si esto resonó contigo

Sígueme en LinkedIn