¿Tu empresa está diseñada para darte libertad o para mantenerte ocupado?
Descubre cómo desconectarte sin culpa y permitir que tu equipo crezca. Un viaje por Asia me enseñó que desconectarse también es parte de ser productiva.
2 min de lectura

Cuando estás construyendo una empresa, es fácil sentir que todo necesita de tu atención. Siempre hay una decisión por tomar o un problema que resolver. Y desconectarse deja de ser una prioridad.
A mí me pasó. Durante mucho tiempo trabajé jornadas de 12 a 14 horas, sintiendo que tenía que estar pendiente de todo para que la empresa avanzara.
Pero hace unas semanas tuve la oportunidad de poner a prueba esa idea: Viajé por Asia y me propuse desconectarme de verdad. Después de tanto tiempo trabajando con esa intensidad, era todo un desafío para mí.
Pero para permitirme desconectarme, era necesario elegirlo, priorizarlo y planearlo.
¿El resultado? Durante esas semanas, la empresa siguió creciendo. El equipo siguió tomando decisiones, resolviendo y logrando objetivos. Y todo, sin que yo tuviera que estar pendiente de cada paso.
Verlo desde lejos me dio una satisfacción enorme. Pude disfrutar de un viaje increíble, descansar y comprobar cuánto había crecido el equipo.
Y si algo aprendí de este proceso, es que desconectarse también es parte de ser productivo, y que para hacerlo con tranquilidad hace falta planificar.
Si hoy sientes que tu empresa necesita que estés pendiente de todo, estos aprendizajes pueden ayudarte a preparar tu próxima desconexión:
→ Planifica con anticipación. Revisa qué sigue dependiendo de ti y qué necesita quedar resuelto antes de irte. Darle tiempo al equipo para prepararse también es parte del plan.
→ Deja claras las responsabilidades. Acuerda quién queda a cargo de cada tema, qué resultado se espera y qué decisiones puede tomar sin consultarte.
→ Define cuándo hace falta contactarte. Distingue con el equipo qué requiere tu intervención y qué puede resolverse sin ti, para que todos tengan claro cómo actuar cuando estés fuera.
→ Construye confianza antes del viaje. Dale espacio al equipo para tomar decisiones y encontrar sus propias formas de resolver en el día a día. También necesitas reconocer lo que ya es capaz de hacer.
→ Haz espacio para descansar en tus planes. Siempre habrá algo más por hacer. Poner una fecha para desconectarte te permite organizar el trabajo y prepararte para disfrutar de ese tiempo.
Sigo teniendo etapas de muchísimo trabajo. Construir una empresa sigue siendo exigente y siempre habrá nuevos desafíos.
Pero estos meses me demostraron que esa intensidad también puede convivir con momentos de desconexión. Que poder descansar con tranquilidad también es parte del crecimiento. Y que hacer espacio para ese descanso empieza por una misma.
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